El 5 de septiembre, en aguas del Caribe entre México y Cuba, la Guardia Costera de Estados Unidos abordó el Grace, un buque con bandera de Comoras. Según la versión estadounidense, transportaba combustible a la isla. Lo escoltaron hasta Progreso, Yucatán, y allí inspectores de la Marina mexicana confirmaron «grandes cantidades de combustible» en sus tanques de lastre, según Univision. Quince días después de que la Semar informara de su aseguramiento, el 2 de octubre, Washington presentó esta versión.
La Secretaría de Marina (Semar) informó el 17 de septiembre que había asegurado en el puerto de Progreso un portacontenedores extranjero por presuntas infracciones a las normas para prevenir la contaminación por hidrocarburos, según Por Esto. Esa versión no menciona a Estados Unidos.
la alta mar no es un santuario para la ilegalidad
Con el caso, México queda ligado a las restricciones de combustible hacia Cuba, que Washington endureció con la orden ejecutiva del 29 de enero. En el relato estadounidense hay un agradecimiento a la ayuda mexicana, mientras que el de la Semar solo habla de una supuesta falta ambiental. Ninguno aclara si el aseguramiento obedeció a una norma de México o a un pedido de Washington.
Un barco conocido en Progreso
Según Univision, el Grace tiene 100.8 metros de eslora, se construyó en 2001 y es de una empresa con sede en Riga, Letonia. La cadena anota además una escala en el puerto cubano de Mariel entre el 18 y el 22 de julio. Otra nota de Univision publica sus datos de navegación: el barco no era nuevo en Progreso, pues estuvo atracado allí del 29 de julio al 12 de agosto, y del 17 al 31 de agosto permaneció en Colón, Panamá.
De acuerdo con Infobae, en el abordaje intervinieron los guardacostas Alert y Charles Sexton, un avión de patrulla HC-144 y un equipo táctico. La inspección halló, aparte del combustible de los tanques de lastre, contenedores que presuntamente también llevaban hidrocarburos. Washington atribuye al Grace prácticas de la llamada flota fantasma, es decir, de naves que esconden su posición y su carga para eludir controles, según Eje Central. Por Esto señaló que la Marina no dio a conocer de dónde venía el combustible, quién era su dueño, cuánto era ni quién lo recibiría. El informe de Estados Unidos tampoco especificó el volumen, según Eje Central.
El almirante Kevin Lunday, comandante de la Guardia Costera, afirmó que «la alta mar no es un santuario para la ilegalidad» y que quienes recurren a tácticas engañosas «no evadirán la justicia», según la traducción de Infobae. El vicealmirante Nate Moore, por su parte, planteó que los envíos ilícitos de combustible violan el derecho internacional y dio las gracias al gobierno mexicano por su asistencia para poner al Grace ante la justicia, de acuerdo con CiberCuba.
No es el único buque. Al Jaira Provider, con bandera de San Cristóbal y Nieves, lo interceptaron el 28 de junio y lo llevaron a San Juan, Puerto Rico, con unos 210,000 galones de diésel (cerca de 794,936 litros). Los dos habían zarpado por última vez de Colón, informó Univision. Esa cadena contabiliza en otra nota siete embarcaciones conocidas que fueron detenidas entre agosto de 2025 y septiembre de 2026 por llevar combustible a Cuba.
Lo que dijo la Semar y lo que dice Washington
En su comunicado del 17 de septiembre, la Semar no habló de la Guardia Costera ni del destino cubano del combustible, observó Infobae. Explicó la acción por «labores de inteligencia y coordinación entre distintas instituciones» y listó a quienes intervinieron: la Unidad Naval de Protección Portuaria, la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona), la Aduana, la Capitanía de Puerto y la Fiscalía General de la República (FGR), según Por Esto. En informes preliminares sobre las maniobras, la Asipona asentó «depósitos de agua» a bordo, de acuerdo con Desde el Balcón.
No se menciona ningún convenio específico. La Semar aseguró haber procedido «conforme a los instrumentos establecidos por la Organización Marítima Internacional», según Infobae.
En Estados Unidos, el caso se enmarca en la política hacia Cuba. Donald Trump firmó el 29 de enero una orden ejecutiva que decreta una emergencia nacional y permite imponer aranceles adicionales a las importaciones de cualquier país que abastezca de petróleo a la isla, de forma directa o indirecta, según Proceso.
Pemex y el cerco energético a la isla
Cuando se emitió esa orden, Pemex figuraba entre los abastecedores de Cuba. Durante 2025 mandó a la isla 15,000 barriles diarios de crudo y 2,200 de productos petrolíferos, por unos 500 millones de dólares, mediante su filial Gasolinas Bienestar, según El Financiero. Bloomberg informó a finales de enero que Pemex canceló los embarques programados para ese mes. La presidenta Claudia Sheinbaum dijo el 28 de enero que ella no había hablado de una suspensión y que «es una decisión soberana de México, el enviar ayuda humanitaria», según La Silla Rota. Gasolinas Bienestar pasó a llamarse Servicios Logísticos Integrales Mumiya el 31 de marzo.
Dentro de Cuba, a la falta de combustible se añade el deterioro de las termoeléctricas. La isla tuvo el 18 de septiembre su octavo apagón nacional del año: más de 9 millones de personas se quedaron sin luz, informó France 24.
En una entrevista con C-SPAN el 27 de septiembre, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, calificó de «un crimen internacional atroz» un eventual uso de la fuerza militar de Estados Unidos contra la isla, según Al Jazeera. Sostuvo también que Cuba es «un país bajo agresión, no un Estado fallido», de acuerdo con Anadolu. Trump había adelantado que los dos países llegarán a un acuerdo y que no veía necesaria una acción militar, según Anadolu. Ante la Asamblea General de la ONU aseguró que «la libertad llegará» a la isla, de acuerdo con Al Jazeera.
El buque sigue amarrado y nadie explica el porqué
El Grace continúa en el muelle 5 de Progreso. La FGR lleva el caso junto con la autoridad portuaria, según Desde el Balcón. No hay fecha pública para que la fiscalía decida si hubo delito, y tampoco se ha dicho qué ocurrirá con el combustible ni con la tripulación.
En las notas revisadas, ni la Semar ni la Presidencia habían aclarado por qué el comunicado del 17 de septiembre no incluyó a la Guardia Costera. Tampoco dijeron si México recibió el buque a raíz de una solicitud oficial de Washington o si aplicó su propia normativa ambiental.
