La Academia Sueca dio el Nobel de Literatura el 9 de octubre a la canadiense Anne Carson, y el efecto llegó al día siguiente a la Feria Internacional del Libro de Monterrey. En el estand de Vaso Roto, editorial que tiene ocho títulos de la autora en español, las ventas se dispararon desde la apertura. Bruno Javier, responsable de vinculación y ventas, dijo a Milenio: «Durante el primer día, puedo decirte que vendimos cerca de mil títulos». Y añadió: «No nos damos abasto. Básicamente, ya está agotada; vamos a tener que reimprimir y traer libros de diferentes bodegas que tenemos». La Razón informó que a dos días de comenzar la feria ya no quedaban ejemplares de Nox, La Decreación ni Cristal, ironía y Dios. «Fue una gran sorpresa que Carson se llevara el Nobel», comentó Bruno Javier a ese diario.
La Academia había distinguido a Carson, nacida en Toronto en 1950, por una «obra audaz e inventiva que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea», de acuerdo con La Razón.
Por fortuna, ese ánimo inquisitorial no es, y seguramente nunca será, el talante de la Feria Internacional del Libro de Monterrey
Una inauguración con el foco en la libertad de expresión
La 34.ª edición de la feria se inauguró el sábado 10 de octubre en Cintermex. Concluirá el 18, con horario de 10:00 a 21:00 h y acceso gratuito, y la organiza el Tecnológico de Monterrey. Enrique Krauze, historiador y ensayista, fue en representación de El Colegio Nacional, el invitado de honor, y según la crónica de La Razón cuestionó a los «congresos literarios que han preferido la cancelación de quien piensa diferente a la discusión fundamentada, abierta, clara y franca».
El primer fin de semana quedó definido por tres asuntos: cómo defender la lectura ante las pantallas, quién tiene derecho a hablar en un foro literario y lo que provocó el Nobel.
Krauze y el lema de El Colegio Nacional
El discurso de Krauze arrancó con el lema de la institución, «La libertad por el saber», y con la petición de valorarlo «en un mundo en el que la libertad se pone a prueba diariamente, no sólo por los regímenes autoritarios y populistas, sino por congresos literarios que han preferido la cancelación de quien piensa diferente». Para La Razón, la referencia remite a la desinvitación reciente de la escritora argentina Ariana Harwicz del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades de Granada, en España. Había dicho que no existe un genocidio en Gaza, y según el diario esa decisión dividió opiniones.
Krauze opuso ese clima al de la feria regiomontana: «Por fortuna, ese ánimo inquisitorial no es, y seguramente nunca será, el talante de la Feria Internacional del Libro de Monterrey». En otro tramo habló de Alfonso Reyes, a quien, afirmó, Monterrey debe rendir un homenaje permanente, y de Gabriel Zaid: «Aquí en Monterrey, el joven Zaid concibió el sueño de leer todos los libros de la biblioteca de su alma máter». De Reyes agregó: «Debemos propagar entre las nuevas generaciones su amor por la cultura griega y también su juguetona pasión por los secretos de la cocina y la bodega».
Conecta, el medio institucional del Tec, recogió esta frase de Krauze: «En la cultura, el instrumento específico es el saber encarnado en ese objeto que desde hace milenios ha buscado transmitir el conocimiento y el misterio de la vida. Me refiero a nuestro amigo silencioso; me refiero al libro».
El Colegio Nacional, que se fundó en 1943, trae a la feria más de una docena de actividades con Krauze, Juan Villoro, Cristina Rivera Garza, Christopher Domínguez Michael, Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján, entre otros participantes, de acuerdo con el boletín del 30 de junio en que la institución dio a conocer su presencia. Ese anuncio contemplaba un aumento de 12 % en el programa de la feria.
Manguel: leer cuando la palabra escrita vale menos
Alberto Manguel, escritor argentino-canadiense, pronunció la conferencia inaugural. Según Conecta, dijo: «Ante un entorno en el que la palabra escrita ha perdido parte de su prestigio y las máquinas pueden imitar la creación humana, necesitamos reflexionar sobre lo que significa leer y comprender un texto». Después relacionó la lectura con la vida pública: «¿Cómo podemos ser buenos ciudadanos en una sociedad en la que no logramos entender lo que estamos diciendo?».
Desde el auditorio Nestlé, Manguel se refirió además al celular. «Estamos condenados hoy a la ilusión de que en ningún momento del día o de la noche estamos solos», recordó La Razón. A quienes anuncian la muerte del libro les contestó con sorna: «Si el libro ha muerto, me alegra de ver tanta gente en su funeral, en cuerpo y alma presentes».
Samuel García Sepúlveda, gobernador de Nuevo León, afirmó que «la FIL se consolida como una de las fiestas literarias y del conocimiento más destacadas del país». Carmen Junco, presidenta de la feria, sostuvo que esta «ha contribuido a formar lectores, ha fortalecido a nuestras librerías y editoriales, además de permitir que los autores de nuestra región encuentren nuevos públicos». También asistieron el rector del Tec, Juan Pablo Murra, y David Garza, presidente ejecutivo del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey.
Según el Tec y MVS Noticias, la feria reúne a más de 700 escritores; el Tec añade que proceden de más de 15 países. Entre los invitados están Emmanuel Carrère, Leonardo Padura, Gioconda Belli, Janne Teller y David Toscana, quien el sábado dio a conocer El ejército ciego, novela con la que obtuvo en enero el Premio Alfaguara de Novela 2026.
El otro Nobel llegó desde París
J. M. G. Le Clézio, Nobel de 2008, no viajó a la feria. Participó con una proyección holográfica desde París, según La Razón, y dictó la conferencia magistral «En persecución de la realidad», que moderó Ana Laura Santamarina, directora de la Cátedra Alfonso Reyes.
«Llegué a México cuando tenía unos 26 años», contó el autor francés, para quien el país es «la prueba de la conjunción entre la mitología y la realidad», de acuerdo con Milenio. Dio a conocer que escribe una novela, Las aventuras de Juan Ventura, basada en un joven purépecha de Michoacán que le enseñó su lengua y que se arriesga a vender juguetes en Estados Unidos. Sobre la tecnología previno: «La virtualidad entra en nuestras vidas, y hay que cuidar mucho para que lo virtual no invada a la creación, que la creación se quede auténtica».
En esa misma charla sostuvo que «los libros son ladrillos para construir el monumento de la paz que todavía no está acabado». Sandra Lorenzano, quien estuvo en la conferencia, opinó del formato, según ese diario: «Se extraña la presencialidad, pero creo que dadas las circunstancias es una superidea».
La feria sigue hasta el domingo 18 con el programa de El Colegio Nacional, el pabellón de literatura infantil y juvenil y el IV Congreso de Literatura Infantil y Juvenil.
