Lula da Silva, de 80 años según Al Jazeera y aspirante a un cuarto mandato, admitió que contaba con ganar sin necesidad de balotaje. «Admito que estaba convencido de que ganaría en la primera vuelta», declaró, y añadió: «En el tiempo extra nos vamos a ganar al pueblo brasileño», de acuerdo con la traducción que hizo France 24. El presidente presentó la disputa como una elección entre la democracia y la «barbarie».
El domingo 4 de octubre, primera vuelta de la elección presidencial brasileña, el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, reunió 47 % de los votos y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, 45.1 %, de acuerdo con Al Jazeera. Como ninguno superó la mitad más uno de los votos válidos, volverán a enfrentarse en segunda vuelta el 25 de octubre. Pesa sobre esa fecha un antecedente: desde 1989, quien llegó segundo a la primera ronda no ha terminado ganando.
A menos que ocurra algo muy inusual en las próximas tres semanas, Flávio Bolsonaro va camino de ganar
Flávio Bolsonaro, de 45 años según Al Jazeera, acumuló unos 56 millones de votos, más que su padre en las elecciones de 2018 y de 2022, informó France 24. Según el recuento reunido en la ficha de la elección, el senador del Partido Liberal (PL) tuvo 56,104,503 votos (47.03 %) y Lula, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), 53,879,538 (45.16 %, que redondeado da 45.2 %). La brecha es de unos 2.2 millones de sufragios.
Poca distancia, mucha historia en contra
La diferencia es corta, pero la tradición no le favorece al presidente. La politóloga Carolina Botelho señaló a France 24 que, desde que terminó la dictadura militar en 1985, ha ganado siempre quien encabezó la primera vuelta. En 2022 Lula fue el primero de la ronda inicial y después derrotó a Jair Bolsonaro.
Los votos restantes tampoco ayudan al PT. Los otros candidatos sumaron cerca de 8 % y casi todos son de centroderecha, indicó a Al Jazeera Oliver Stuenkel, profesor de la Fundación Getulio Vargas. «A menos que ocurra algo muy inusual en las próximas tres semanas, Flávio Bolsonaro va camino de ganar», afirmó.
Hay otro factor: quienes no votaron. Según Al Jazeera, unos 30 millones de brasileños, 21 % del padrón, se quedaron en casa aunque en Brasil votar es obligatorio. La participación llegó a 78.92 %, apenas 0.13 puntos menos que en 2022, de acuerdo con el mismo recuento. Esa masa de ausentes equivale a unas 13 veces la diferencia entre los dos finalistas.
Un Congreso que se movió a la derecha
Las elecciones legislativas, realizadas el mismo día, fortalecieron al bolsonarismo. Al Jazeera reporta que el PL se quedó con 121 de los 513 escaños de la Cámara de Diputados. La federación Brasil de la Esperanza, liderada por el PT, tuvo 88, según el recuento por partido, donde el PL aparece como la fuerza con más curules, 22 más que en 2022. Ningún partido llega solo a los 257 escaños que dan la mayoría absoluta.
En el Congreso también crece la familia del expresidente. Según Al Jazeera y France 24, Michelle Bolsonaro, exprimera dama, ganó un asiento en el Senado por el Distrito Federal, Carlos Bolsonaro otro por Santa Catarina, y Jair Renan, el hijo menor, de 28 años, resultó electo diputado federal.
Jair Bolsonaro no apareció en la boleta: France 24 informa que purga una condena de 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado. Flávio, senador por Río de Janeiro, dio a conocer su candidatura en diciembre de 2025, de acuerdo con el recuento de la elección. France 24 agrega que fue investigado por corrupción en torno al financiamiento de una película biográfica de su padre.
En cuanto al oficialismo, la misma cadena apunta que durante su tercer mandato Lula vio bajar la inflación y el desempleo, aunque los votantes se quejan del costo de la vida, la delincuencia y la violencia.
Estados Unidos, China y el resto de América Latina
El resultado importa también fuera de Brasil, la economía más grande de América Latina. Los analistas que consultó Al Jazeera sitúan la elección dentro de la pugna entre Estados Unidos y China por influir en la región: el bolsonarismo está alineado con el gobierno de Trump, y China es el mayor socio comercial de Brasil.
La relación con Washington ya apareció en la campaña. El 30 de julio de 2025 el presidente Donald Trump aplicó aranceles de 50 % a la mayor parte de las exportaciones brasileñas, con excepciones como aviones, jugo de naranja y energía, en buena medida por el juicio a Jair Bolsonaro, que calificó de «cacería de brujas», de acuerdo con el resumen de la relación bilateral. France 24 informó que, en plena campaña, Trump dijo seguir la elección «muy de cerca».
Para México, un cambio de gobierno en Brasilia traería un nuevo interlocutor, tras dos años de contactos de alto nivel. Lula acudió en octubre de 2024 a la toma de posesión de la presidenta Claudia Sheinbaum, y ella viajó a Río de Janeiro en noviembre de ese año para la cumbre del G20. En agosto de 2026 el canciller mexicano Roberto Velasco Álvarez visitó Brasil, según el registro de la relación bilateral. El intercambio comercial entre los dos países fue de 16,400 millones de dólares en 2023 y se rige desde 2002 por el Acuerdo de Complementación Económica 53, cuya ampliación se empezó a negociar en 2015.
Tres semanas de campaña y una cuenta pendiente
La campaña de segunda vuelta durará tres semanas. El domingo 25 de octubre los brasileños votarán de nuevo para decidir entre Flávio Bolsonaro y Lula.
La aritmética del balotaje depende de dos bloques: el 8 % que votó por otros candidatos, mayoritariamente de centroderecha según Stuenkel, y los 30 millones de ciudadanos que no sufragaron. Según France 24, Flávio Bolsonaro habló de una «posibilidad muy real» de imponerse en la segunda vuelta. Lula, que en 2022 ganó tras quedar primero en la ronda inicial, necesita ahora algo que nadie ha logrado desde 1989.
